Mi infancia son calas y malvones. Alguna amapola. Nísperos, ciruelas, granadas. Tardes sin siestas. Sol implacable. Muchos amigos para jugar en la vereda. La ligustrina como muro y espacio de solaz. Mis hermanas y la calesita. Películas en blanco y negro. Pipo Pescador. Buñuelos de banana. Mi abuela en delantal. Mi mamá inquieta y laboriosa. Mi papá cortando el pasto. Mis primos. Juegos hasta tarde en la vereda y en la calle. Una guitarra, un piano y un xilofón. El patio de la casa de la abuela Leocadia, que no era mi abuela. Las delicias de doña Odina. El malhumor de Francisco que era pura cáscara. Paseos en bicicleta cada vez más lejos. La cancha de Colegiales. La heladería Sorrento, que ahora perdió el nombre. Vélez Sarsfield y Avenida Mitre.
La escuela 17. Mis compañeros. Silvia, Adriana, Esteban, Gabriel...Marcelo que decidió una tarde de noviembre no seguir más. ´Pero cada vez que paso por la puerta de su casa lo sigo saludando.
Mi infancia son recuerdos. Mi infancia son fotos. Mi infancia son relatos.
Son carpetitas a crochet.
Son radios encendidas.
Son clases de danza clásica.
Son libros. Ansias de libros.
Son muñecas.
Son barras de amigos cantando la marcha peronista.
Son aromas.
Es lo que hoy me asaltó, agazapada, en una mañana casi perfecta...
La escuela 17. Mis compañeros. Silvia, Adriana, Esteban, Gabriel...Marcelo que decidió una tarde de noviembre no seguir más. ´Pero cada vez que paso por la puerta de su casa lo sigo saludando.
Mi infancia son recuerdos. Mi infancia son fotos. Mi infancia son relatos.
Son carpetitas a crochet.
Son radios encendidas.
Son clases de danza clásica.
Son libros. Ansias de libros.
Son muñecas.
Son barras de amigos cantando la marcha peronista.
Son aromas.
Es lo que hoy me asaltó, agazapada, en una mañana casi perfecta...

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