Día 31, ya para este momento de la escritura, 1° de enero
Supimos de Uds. de su encuentro con todos en el aeropuerto. Supimos del llanto de la alegría, del llanto del conocerse, del llanto por aquella que tendría que estar, y que no está.
Supimos que están bien.
Supimos que tratan de adaptarse a pesar de ser el primer día.
Nos comunicamos por teléfono. Nos escuchamos. Y, qué raro!!! la distancia juega locas experiencias, pero el nudo en la garganta no era sólo mío. Mis padres lo compartieron. Si bien es el primer año que no lo pasamos juntos, también es el primer año que Encarna no nos acompaña físicamente.
Me juego todo, absolutamente todo, que estuvo con cada uno de nosotros a pesar de ese inmenso océano y los kilómetros, que una vez, hace una pila de años, la separó para siempre de sus afectos.
Esos afectos que estamos recuperando, trenzando, encadenando con palabras y sentimientos.
lunes, 31 de diciembre de 2007
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